viernes, 20 de mayo de 2011

25 de mayo

Veinticinco de mayo. Primera Junta de gobierno. Fiesta Patria. Argentina. Palabras que escuchamos desde que tenemos memoria, desde que vimos la bandera nacional por primera vez, desde que cantamos el himno nacional, desde que alguien prendió una escarapela en nuestra ropa.
Pero… ¿Qué significan? ¿Lo sabemos realmente? Veo a los adultos y veo que en sí mismos hay una importancia, un significado para esta fecha. Para lo que estamos todos aquí reunidos.

Ahora, bien, ¿Qué significa para nosotros? Para nosotros como jóvenes, como adolescentes. Al oír las palabras “fecha patria”, automáticamente (y me atrevo a decir únicamente)pensamos en la palabra “feriado”. Y ahora yo pregunto, no sólo a ustedes, sino también a mi misma. ¿en verdad cuenta el hecho de recordar una fecha tan importante como esta sólo porque podemos dormir hasta tarde? ¿Por perder unas horas de clase?

Hace ya doscientos años, ese veinticinco de mayo de mil ochocientos diez un grupo de personas quisieron marcar la diferencia. Quisieron hacer de su realidad, una realidad nueva para todos. Quisieron cambiar su mundo, quisieron dejar de ser “parte de alguien más” para ser sólo parte de sí mismos. De algo propio. Un gobierno nuevo, dirigido por y para gente que habitaba este territorio, gente a la cual le importaba de verdad todo lo que pasaba.

¿En verdad podemos recordar hecho semejante sólo por poder quedarnos en casa mirando la televisión, como si fuera un día más?

Nacionalismo. No es casualidad que los grandes líderes mundiales sean lo que son hoy: todos sus ciudadanos aman a su país, lo reconocen como propio, las fiestas patrias son conmemoradas, respetadas y celebradas.

Somos adolescentes. Somos el futuro de este país. Tenemos en nuestras manos la futura realidad, como la tuvieron los integrantes de la primera junta de gobierno, cuyos nombres quedarán inmortalizados en los libros de historia y en el corazón de nuestra patria. Necesitamos nacionalismo. Necesitamos esa pasión, esa valoración para nuestro país. Poder estar orgullosos de vivir en el suelo argentino. Cambiar esta realidad de la que a menudo se quejan nuestros mayores, e incluso nosotros mismos, por una mejor. Pero antes de pensar en cambiarlo, antes de hacer algo con el futuro, con el país que tenemos en nuestras manos, debemos amarlo, valorarlo, enorgullecernos de ser quienes somos y de pertenecer a donde pertenecemos. Antes de cambiarlo, debemos quererlo. Poder decir: “Soy argentino. Soy argentina. Y me llena de orgullo decirlo.”




Escribí este artículo el año anterior como conmemoración del bicentenario de nuestro país. Mi profesora de Historia, que es muy buena y la adoramos, me pidió que escribiera algo, un discurcito para el acto. Le digo artículo porque lo publico aquí. Discurcito porque lo leí frente a todos (Temblando de arriba abajo en un acto escolar). Y sin embargo no sé definir lo que sea.



Pero sí se definir lo que quiero decir. Ha pasado un año, en el cual me pasaron muchas cosas, pero mantengo lo que dije: necesitamos nacionalismo, necesitamos amar a nuestro país. No podemos mejorar lo que no queremos. Es como intentar rescatar una relación cuando no amas a tu pareja: No tenés muchas posibilidades de que esto funcione.
En fin. Espero aunque sea haber llegado a alguien con esto.

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