sábado, 21 de mayo de 2011

La misoginia de Crepúsculo


CONTIENE SPOILERS DE CREPÚSCULO, LUNA NUEVA, ECLIPSE Y AMANECER

"— ¿Qué hiciste ayer?
El tono de su voz era demasiado posesivo.
—Me dediqué sobre todo al trabajo de Literatura.
No añadí que lo había terminado, no era necesario parecer pagada de mí misma. Se
golpeó la frente con la base de la mano.
—Ah, sí... Hay que entregarlo el jueves, ¿verdad?
—Esto... Creo que el miércoles.
— ¿El miércoles? —Frunció el ceño—. Mal asunto. ¿Sobre qué has escrito el tuyo?
—Acerca de la posible misoginia de Shakespeare en el tratamiento de los personajes
femeninos."


Un fanático de la archirecontraconocida saga Crepúsculo es capaz de reconocer sin dificultad alguna lo que acabo de citar: Bella ha llegado al colegio y Mike se acerca a hablarle. La conversación, que pareciera unidireccional, ya que Bella es todo menos cooperante al hablar con el muchacho, acaba desembocando en un trabajo de literatura. Bella ha dicho que su trabajo habla de, en criollo, el machismo de Shakespeare.

Lo cual me resulta irónico, y paradójico, ya que quién escribió esta apreciación es Stephenie Meyer, en mi opinión una mujer que ha tratado a sus personajes femininos de una forma bastante machista (O misógina). Lo cual es una paradoja, dado que es mujer, su protagonista es mujer y la historia está llena de mujeres.



Sin embargo, esto no nos garantiza que la historia sea precisamente feminista. Si queremos leer algo feminista debemos ir a comprar urgentemente algo de Nora Roberts, de J. K. Rowling (Harry Potter), o de Anne Perry, Sharon Creech... Podría darles infinidad de autoras mujeres que defienden con encono la igualdad de condiciones de mujeres y hombres.

Porque el feminismo no es superioridad, si no igualdad.

Por empezar, cuando se empieza a leer la primer obra de Meyer no puede evitar pensar en la baja autoestima de su protagonista, su tendencia depresiva (Que se ve profundamente acrecentada en Luna Nueva), y su sentimiento de incomprensión tan propio del adolescente y en mi opinión tan poco justificado: Bella Swan tiene padres divorciados, eso es cierto, pero mantiene una relación bastante amena con ambos; su madre está felizmente en pareja y a la hija parece caerle muy bien el tipo. Al parecer, en ese pueblo no hay muchacho que se le resista (Salvo, quizá, los hermanos de Edward y, cuestionablemente, Edward mismo), y hasta ha hecho amigas. Sin embargo, pareciera que nada la hace feliz, vive en un estado alicaído constante, como si se autocastigara estando allí, y creo que así es: después de todo, ella misma dice que está en Forks para no causar problemas a su madre, pero que no quiere estar allí.



Luego aparece la figura de Edward, idealizado hasta el punto de una belleza y/o perfección ridícula. Además de su inteligencia, su cultura, su todo. Es demasiado perfecto, y toda fanática de Crepúsculo (Me incluyo, lo fui hace un tiempo) ha llegado a decir "Ojalá tuviera a alguien como Edward."

Recuerdo que yo estaba obsesionada con ello, y entonces mi hermana de nueve años me dijo. "Edward no es perfecto. Tiene un defecto: es aburrido."

Creo que sus palabras fueron realmente reveladoras. ¿Es que acaso Edward o sus parlamentos ha logrado hacerte reír? A menos que estés locamente enamorada de él, como Bella, lo dudo.



Sigue entonces su perfección utópica rayana en el la ridiculez, como así la del resto de los vampiros, su fuerza superheroica, su altruismo, su inteligencia, su belleza nublamentes hiperventiladora, su amor desmedido e inmortal.

Teniendo todo eso, se ha enamorado de ella, y cómo Bella es tan poca cosa debe rendirle tributo eterno de amor, entrega total y devoción. O al menos eso es lo que yo he conseguido entender.

Sin embargo, lo que quiero destacar de modo centrado es la misoginia de la historia, más allá de ciertos detalles de dudosa "enseñanza". Todo libro nos deja ver los valores morales de su escritor, sus convicciones, ideales y deseos.



¿Meyer habrá querido ser autobiográfica? ¿Se habrá sentido identificada con su personaje? ¿Simplemente habrá querido que fuera casta y pura hasta el matrimonio, mujer de un sólo hombre, gracias a sus valores religiosos personales?

Stephenie Meyer, tengo entendido, es una mujer muy devota a su iglesia, sea cual sea: todas las iglesias comparten la idea de la virginidad hasta el matrimonio.

Bella Swan sólo tiene a Edward, a quién ama sin reservas, y le entrega todas y cada una de las partes de su alma enamorada. Pese a que al parecer pudiera llegar a querer a Jacob, y que incluso lo quiere, (Y en mi opinión, hubiera sido una relación mucho más próspera y normal), ella está empecinada con Edward. Es como esas adolescentes encaprichadas con un chico porque su padre le ha prohibido verlo: Entre menos posibilidades, más dulce es la perspectiva.

El adolescente ama lo prohibido por naturaleza; es una de las razones por la cual Crepúsculo y sus continuaciones han tenido el éxito que han tenido.

Bella también llega virgen al matrimonio. No veo que esto tenga nada de malo, habrá gente que lo haga, y tal vez no sea tan significativo como parece. Pero en mi opinión, es una característica de pensamiento religioso, de ideología moralista, una especie de mensaje de inculque a los jóvenes. Tiene un hijo después de su matrimonio, con el único hombre que ha amado, con quién se ha acostado, a quién ha...a quién se ha entregado entera. Capaz de dar la vida por él, por su hija (Porque es hija de él, no porque sea su hija, en un momento dado esto se entiende).



Particularmente, me molestó el hecho de que le importasen tan poco sus padres, la frialdad que demuestra con ellos pese a que Stephenie Meyer intente demostrarla vulnerable al respecto. No le importa dejarlos para ser una vampiro, y estar por siempre con su Edward. Su desesperación por no envejecer, la idea de tener más de veinte años la horroriza, la perspectiva de las arrugas, de estar vieja para él...

El propósito de su vida, he llegado a la conclusión, es vivir por y para él. Ha dejado de ser Bella para ser de Edward.

"La manera en que andas, como si él fuera el centro del mundo para ti y ni siquiera te dieras cuenta. Cuando él se desplaza, aunque sea sólo un poco, tú ajustas automáticamente tu posición a la suya. Es como si fueran imanes, o la fuerza de la gravedad. Eres su satélite... o algo así. Nunca había visto nada igual"



Con estas palabras por parte de Renne, la madre de Bella, Stephenie Meyer acaba por cerrar mi idea: Bella es una parte de Edward, un anexo, un añadido. Ha perdido su identidad independiente, y es que ¿Para qué la necesita, si bajo el ala de él está a salvo?

Bella es la típica damisela en apuros que lo único que hace es estorbar, esperando que la salven, hasta el último libro, donde se descubre (Para el colmo de los colmos), que ella no es un vampiro normal, que puede controlar su deseo de sangre de un modo extraordinario, y que tiene un escudo poderoso extraordinario, y que es la mejor vampiro del mundo, más fuerte que Emmett, más linda que Rosalie, más especial que todas porque tiene un hijo... ¿Es que acaso no es demasiado?

Me limito a cerrar mi idea diciendo que puedo opinar con libertad y coherencia, dado que he visto todas las películas que han salido hasta la fecha, inclusive la parodia Vampire Sucks, he leído todos y cada uno de los libros más de una vez (Excepto Luna Nueva, que lo he leído una vez sola), buscado fotos de protagonistas, editado con photoshop, tenido un fotolog...yo era una fanática loca. Sin embargo, dejo aparte mi agrado o desagrado hacia la saga al escribir este artículo.

Culmino diciendo que al leer Romeo y Julieta, escrito por el mil quinientos, sabe representar al amor de un modo mucho más realista, hasta actual, que Crepúsculo. Con más de quinientos años de diferencia la obra de Shakespeare se mantiene inmortal. Stephenie Meyer posiblemente sea fiebre de moda (Pese a que los libros están muy bien escritos).

Es bastante gracioso que ella hable de la misoginia de William Shakespeare, y que yo escriba un artículo sobre la misoginia de ella misma: tanto Meyer como yo opinando sobre alguien mucho mucho más grande que una misma.

Mean

Algún día, estaré viviendo en una gran ciudad antigua

Y todo lo que tú serás es ser malo.



Algún día, seré lo suficientemente fuerte y no podrás lastimarme.

Y todo lo que tú serás es ser malo

¿Por qué tienes que ser tan malo?

Hola :D Vamos con un pequeño pantallazo de Taylor Swift, ídola musical, compositora estrella y cantante brillante. ¿A quién no puede gustarle su trabajo?

¿Vieron su nuevo vídeo, de la canción de Mean?

La letra, a mi parecer, hablaba del maltrato en una relación de pareja. Mi interpretación de las letras de las canciones siempre tiran para lo romántico, y este vídeo (Cuándo no), hace ver que Taylor sabe escribir letras que abarcan sinfin de relaciones sentimentales: amistad, amor, compañerismo, familia... La verdad, que esta canción, una de las que más gusto a Country tiene de este disco bastante más pop con alguna cuota de rock (Como con Better than Revenge), al principio no me gustaba demasiado. Pero con este vídeo, al igual que lo hizo el de Back to December, consiguió que me gustara mucho la canción, ya de por sí la letra me gustaba mucho.

Una curiosidad que me gustaría agregar es que la niña que actúa en el vídeo, la del lazo celeste, es la actriz de Ramona and Beezus, una película infantil muy bonita, en la cual esta cría trabaja brillantemente.

Y sin más que agregar, me despido de esta columna.

Un beso a cualquier persona que esté leyendo esto :D

viernes, 20 de mayo de 2011

25 de mayo

Veinticinco de mayo. Primera Junta de gobierno. Fiesta Patria. Argentina. Palabras que escuchamos desde que tenemos memoria, desde que vimos la bandera nacional por primera vez, desde que cantamos el himno nacional, desde que alguien prendió una escarapela en nuestra ropa.
Pero… ¿Qué significan? ¿Lo sabemos realmente? Veo a los adultos y veo que en sí mismos hay una importancia, un significado para esta fecha. Para lo que estamos todos aquí reunidos.

Ahora, bien, ¿Qué significa para nosotros? Para nosotros como jóvenes, como adolescentes. Al oír las palabras “fecha patria”, automáticamente (y me atrevo a decir únicamente)pensamos en la palabra “feriado”. Y ahora yo pregunto, no sólo a ustedes, sino también a mi misma. ¿en verdad cuenta el hecho de recordar una fecha tan importante como esta sólo porque podemos dormir hasta tarde? ¿Por perder unas horas de clase?

Hace ya doscientos años, ese veinticinco de mayo de mil ochocientos diez un grupo de personas quisieron marcar la diferencia. Quisieron hacer de su realidad, una realidad nueva para todos. Quisieron cambiar su mundo, quisieron dejar de ser “parte de alguien más” para ser sólo parte de sí mismos. De algo propio. Un gobierno nuevo, dirigido por y para gente que habitaba este territorio, gente a la cual le importaba de verdad todo lo que pasaba.

¿En verdad podemos recordar hecho semejante sólo por poder quedarnos en casa mirando la televisión, como si fuera un día más?

Nacionalismo. No es casualidad que los grandes líderes mundiales sean lo que son hoy: todos sus ciudadanos aman a su país, lo reconocen como propio, las fiestas patrias son conmemoradas, respetadas y celebradas.

Somos adolescentes. Somos el futuro de este país. Tenemos en nuestras manos la futura realidad, como la tuvieron los integrantes de la primera junta de gobierno, cuyos nombres quedarán inmortalizados en los libros de historia y en el corazón de nuestra patria. Necesitamos nacionalismo. Necesitamos esa pasión, esa valoración para nuestro país. Poder estar orgullosos de vivir en el suelo argentino. Cambiar esta realidad de la que a menudo se quejan nuestros mayores, e incluso nosotros mismos, por una mejor. Pero antes de pensar en cambiarlo, antes de hacer algo con el futuro, con el país que tenemos en nuestras manos, debemos amarlo, valorarlo, enorgullecernos de ser quienes somos y de pertenecer a donde pertenecemos. Antes de cambiarlo, debemos quererlo. Poder decir: “Soy argentino. Soy argentina. Y me llena de orgullo decirlo.”




Escribí este artículo el año anterior como conmemoración del bicentenario de nuestro país. Mi profesora de Historia, que es muy buena y la adoramos, me pidió que escribiera algo, un discurcito para el acto. Le digo artículo porque lo publico aquí. Discurcito porque lo leí frente a todos (Temblando de arriba abajo en un acto escolar). Y sin embargo no sé definir lo que sea.



Pero sí se definir lo que quiero decir. Ha pasado un año, en el cual me pasaron muchas cosas, pero mantengo lo que dije: necesitamos nacionalismo, necesitamos amar a nuestro país. No podemos mejorar lo que no queremos. Es como intentar rescatar una relación cuando no amas a tu pareja: No tenés muchas posibilidades de que esto funcione.
En fin. Espero aunque sea haber llegado a alguien con esto.

domingo, 15 de mayo de 2011

Golpe de Fe.

Hola otra vez, después de tanto tiempo. ¿Quién iba a decir que tendría nueve seguidores? Qué locura, tratándose de mí. Es como cuando comencé a publicar fics en Fanfiction: Recibí mi primer comentario y me puse a saltar en una pata como si fuera una posesa. Literalmente. Estaba saltando. No recuerdo si en un pie, pero sí brincando como un potrillo.
A lo que voy.
¿Recuerdan las pascuas? ¿La fiesta por la resurrección de Jesucristo? Me estoy poniendo religiosa. Y no es mi tipo, que lo sepan: Soy escéptica por principio. Ya saben, la típica: Ver para creer.
Así que no crean que esto es un blog religioso, pero me permito hablar de esto ahora porque hace rato que quiero hacerlo.
Bueno.
En la capillita cerca de mi casa, el grupo de jóvenes, niños de catecismo y de boyscouts, adultos de la iglesia y demás hicieron una pequeña obra representando toda la pasión de Cristo.
Miren, yo estaba atareada con trabajos prácticos de entrega inminente. Necesitaba terminarlos y no tenía la menor gana de ir. Pero no podía decirle a mi madre que tenía que entregar un trabajo y todavía a las siete de la tarde no lo había terminado, por lo que me puse mi campera más abrigada y salí con ellos, pensando en si la profesora me castigaría o no.
Llegamos a la iglesia chiquitita de barrio. Había unos bancos largos y precarios en el patio de tierra polvorosa, en frente del playón. Había muy poca gente. me senté, y procuré que el viento frío no se me colara por los recovecos que pudiera tener la campera.
Fue curioso, en verdad. Y digo curioso para no decir extraordinario, y para que ustedes, los escépticos que puedan llegar a leer esto, no digan que estoy siendo "influenciada por las convenientes casualidades". Cuando pusieron la música introductoria y el hombre empezó a narrar la historia, se levantó un viento suave y frío que nos alborotó a todos el pelo y nos puso la carne de gallina.
Creo que no me estoy explicando bien. Tal vez no le estoy haciendo justicia. Pero puedo decir que fue una sensación increíble, e incluso la que se auto proclama escéptica pudo mirar hacia arriba y decir: "¿Estás aquí?"
La obra transcurrió con una hermosura increíble. Me pareció...increíble (Perdonen mi falta de sinónimos)como con tan poco podían hacer tanto. Un par de luces, unas telas pintadas que representaban escenarios de fondo. Unas coreografías de folclore, unos trajes sencillos, pocos autores hombres.
Creo que la que se llevó el premio principal fue la mujer que actuó de Virgen María. Con una canción estremecedora y profundamente conmovedora, consiguió calarme hasta lo más hondo, al punto de hacerme saltar las lágrimas, las cuales aparté.
Pero, sin embargo, no estoy escribiendo sobre esto para hacer publicidad a mi capillita, ya que ni siquiera pienso decir su nombre, su ubicación ni nada. El anonimato es dulce. Además, que el anonimato en internet es muy seguro.
A lo que iba: en la parte en que estaban "colgando" a Jesús (Fue la verdad muy ingenioso), una mujer que es parte de la iglesia nos alcanzó unas velas envueltas en crepé violeta para que las pasásemos a la multitud (Pequeñita pequeñita, pero le diremos multitud).
Bueno. Al final, cuando salen todos con Jesucristo resucitado, traían unas velas en las manos. Comenzaron a encendérnoslas, con sus mismas velas todos los actores de la obrita tan linda que habíamos presenciado. Uno de ellos, que está en la iglesia desde que yo cursaba el catecismo de niña, encendió la mía.
Era interesante cómo se me apagaba una y otra vez. Interesante y frustrante, porque la de mi hermana, pese al viento, tenía una llama fuerte y gruesa, considerable y brillante. La mía se extinguía una y otra vez.
Y entonces sucedió lo que me gusta llamar desde entonces, "Golpe de fe". O como me parece apropiado llamarlo ahora que tuve que buscar un título para este artículo.
Pensé en Dios. Miré con fuerza mi vela, que acababan de encender otra vez, y pensé, como si estuviera en la película de Peter Pan, pero en vez de en hadas, en el mismo Dios: "Creo. Creo en Dios. Creo."
Mi llama creció.

No estoy mintiendo, lo juro, entre más me concentraba y pensaba en Dios más fuerte se hacía la luz de mi vela; Y en cuanto me distraía siquiera un poco, comenzaba a flaquear. El viento estaba fuerte, fuertísimo. Las velas de las personas se apagaban, las tenían que cubrir con la mano para mantener la llamita.
Alejé la mano de la mía, pensé con fe, creyendo sinceramente. La luz creció con una velocidad tan verteginosa que me llenó de alegría.
Es verdad, y les digo, se los dice una escéptica. No creo en seres sobrenaturales, a gatas me comprometo en cosas así durante el tiempo que estoy leyendo una novela, o mientras me atenaza el miedo por culpa de una buena película de suspense-terror.
La fe es luz. Mi fe era la luz de esa vela. Dios, estoy sonando tan religiosa. Así que ahí viene la advertencia:
Cree en lo que quieras. No tenés por qué creer en mi religión, en la budista, evangelista o musulmana. Pero creé en algo. Hace bien. Me di cuenta que es muy hermoso poder decir que uno cree algo. Me cansé de dudar. De dudar de todo, suficiente desconfianza tengo en el mundo. Suficiente desconfío de los desconocidos, de los políticos, de las promesas. Quiero confiar en algo que quiero creer no puede fallar.
No es tan malo tener fe en algo.
Tengo fe en Dios.
Vos, ¿En qué tenés fe?

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